Él está lejos, muy lejos, y le necesitas. A sus abrazos y a sus besos. Le echas de menos y tienes miedo de perderlo. Pones música para evadirte pero solo consigues aumentar tu necesidad. Abrazas cualquier peluche y evitas sentir ese sentimiento amargo. Amargo cuando esa necesidad se cruza con la impotencia de que esté a tu lado, sabiendo que no lo estará en mucho tiempo...
Cuando aceptas la derrota, prefieres crear el momento y sueñas... Pero te despiertas, ese perfecto mundo en el que solo somos él, yo y un lugar. Sí, abres los ojos y te sientes igual que cuando entraste en la 'subrealidad'. Y la verdad, es que aunque entres en la rutina de siempre, de cada día, de reírte, de pasar tiempo con tus amigos y familia... Sigues metido en ese mundo, ¿qué estará haciendo? ¿Por qué no he sabido hoy nada de él en todo el día? Por qué tantas cosas...
Al fin y al cabo, ésa sigue siendo la persona a la que amas y qué es amor sino pensar constantemente en ella. Por amor, único y por una única persona, una cosa de dos, se hace lo que sea.
El amor es un sentimiento, algo abstracto que no se puede separar por nada físico, ni si quiera por kilómetros de distancia.
Por ésto, por ti, por simple amor, esperaré lo que haga falta. Soportaré todas las amargas noches que me quedan hasta que en tu presencia suene nuestra canción, hasta que note el calor de tus abrazos y la dulzura de tus besos.
HASTA QUE EL CIELO Y LA TIERRA SE JUNTEN PARA HACER UNO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario